Allí estaba yo paseando por las largas e interminables calles de mi gran ciudad, envuelta en mi abrigo negro que conjuntaba con mis zapatos y mi pañuelo azul que cubría delicadamente mi cuello y quedaba a la perfección con mis vaqueros.
El tiempo era frío, lo suficiente para que la nariz de los transeúntes de aquella calle repleta de gente se tornara de un rosa bastante gracioso.
Me paré enfrente de un escaparate donde se veían unas hermosas botas, que llegaban a la altura del muslo y cuyo tacón podría medir alrededor de 10 cm. Miraba embelesada aquellas botas cuando una mano se poso sobre mi hombro y una voz tranquila y varonil pronuncio mi nombre con una alegría poco usual. Me gire enseguida para comprobar que era él, que aquella voz era de la persona que imaginé y que aun que no podía ser y no podía dar crédito a que el destino me lo hubiese puesto de nuevo en el camino... lo había echo y él estaba de nuevo allí. En frente de mí, con su sonrisa perfecta, con su ropa impoluta y con sus modales exquisitos.
-Buenas tardes señorita, cuanto tiempo ¿Qué tal estás?.
-Buenas tardes. Si la verdad es que hacia mucho que no coincidíamos ...la verdad que todo marcha muy bien, y para celebrarlo había pensado darme un capricho.- Mire las botas suspire y me di la vuelta para entrar en la tienda.
Él se quedo allí de píe observándome, recorriendo mi cuerpo con sus ojos...y de repente...
-Carla.....- y la ironía se le escapo junto con mi nombre.
-¿Sí, Brus, que es lo que quieres?
-Te importaría dedicarme diez minutos y charlar un rato conmigo.-Su cara cambiaba según transcurrían los segundos y aquella mirada tan familiar estaba aflorando.
-Brus...eso no es posible, la vida nos juntos en su momento y nos separó, creo que así debe seguir siendo.-Mi tono de voz era tranquilo pero tajante, no quería darle pie a nada, pero sabía de sobra que el no aceptaría un no por respuesta.
-Carla...¿No lo has entendido?. Por favor, pasa, compra las botas y acompáñame no te robare mucho tiempo.
Me gire sin decir palabra, me introduje en la tienda, compre mi bien merecido regalo, respire hondo y salí en busca de Brus.
Por un instante me pare en la puerta de la tienda y lo miré.¿Qué es lo que te pasa Carla?¿No tuviste suficiente cuando jugo contigo la primera vez?.
Pues realmente si...pero me gusto tanto...que aun que su trato fue algo frío y yo había intentado olvidarle mil veces...ahora no poodia reprimir lo que mi cuerpo sentía hacía él, a si que, cerré los ojos me imagine suya y me encamine hacia él.
-Tan obediente como siempre, no has cambiado en nada Carla.- Su mano cogió mi barbilla, me miró fijamente a los ojos y sonrió dulcemente.-Carla, necesito hablar contigo, contarte un par de cosas y que me hagas un favor. ¿Esta bien?.
-Brus, cuéntame lo que quieras, pero no te equivoques.- Clave mi mirada en la suya recordandole todo lo que había sucedido entre nosotros.
Suspiró profundamente, se rasco la barba, se mantuvo en silencio por unos segundos y dijo:
-Carla...por favor. Es importante, hace meses que no encuentro a nadie que me satisfaga. Unas son muy sumisas, pero no aguantan el dolor, otras aguantan el dolor y tiene limites absurdos y otras ni si quiera son capaces de aguantar lo que tengo que ofrecer...se rompen sin apenas tocarlas. Carla te necesito...al menos por un momento.
¿De veras, me estaba pidiendo una sesión? o simplemente lo exigía de un modo sutil...No podía saberlo con exactitud, mi cuerpo y mi mente tenían una lucha constante. Mi mente me advertía del peligro, pero mi cuerpo....vaya, mi cuerpo ya estaba más que dispuesto a entregarse sin más premisas.
-Brus...creo que ambos sabemos lo que paso la otra vez y esto...esto no es la mejor idea. Sigue buscando, tranquilízate y date un poco de tiempo....-Dirigí mi mirada hacia otra parte, cerré los ojos y pude notar que mi sexo ya estaba húmedo. Aquel tira y afloja, me estaba volviendo literalmente loca.
-Carla.-Su voz se había vuelto autoritaria y su sonrisa brillaba en su rostro inmaculado.-Creo que no lo comprendes. Te e dicho que te necesito, te necesito un momento para mi. Necesito sentir tu entrega. ¿Lo entiendes?.
Cada vez que hacia aquello, que volvía su voz seria y cortante, los músculos de mi vientre se contraían, mi imaginación me jugaba una mala pasada y me devolvía todos los exquisitos momentos que habíamos vividos juntos.
-Brus, lo entiendo perfectamente pero....- Un dedo se poso sobre mis labios y corto mi discurso.
-No, Carla, no hay peros posibles. Se que hoy no tienes nada que hacer, que es el día que dedicas para ti y que estas totalmente libre. Aunque ahora, ya no es así.-Cogió su móvil he hizo una llamada.
Al colgar el teléfono, me dijo que iríamos a recoger su coche que se encontraba a un par de manzanas de allí y que iríamos a casa de Pau. Uno de sus mejores amigos que estaba de vacaciones y le había dejado la casa después de aquella conversación. Ya estaba todo más que dicho, no había más que discutir. Iríamos a casa de Pau, tendríamos una sesión disfrutaríamos durante un rato y todo volvería desaparecer.
-No es momento de lamentaciones, te e escogido entre muchas otras, deberías de estar orgullosa, eres especial Carla.- Me sonrío y fijo su vista en la carretera.
Durante el trayecto a casa de Pau charlamos animadamente del día a día y de como nos había tratado la vida asta ese día. Al llegar, Brus metió el coche en el garage, no bajamos del coche y cada uno siguió su camino.
Yo me dirigí al servicio, me quite la ropa, me mire al espejo y sonreí. Realmente estaba feliz de que Brus hubiese pensado en mí, aquello significaba que me había convertido en alguien especial para él. Me metí en la ducha, puse el agua bien caliento, todo lo que mi cuerpo era capaz de aguantar y me enjabone con delicadeza. Salí de la ducha cogí la toalla y me seque. Saque de mi bolso una braguitas de emergencia que llevaba siempre encima y mi collar, me los puse y salí.
El baño estaba en la habitación y al salir, allí estaba él de pié, impaciente y deseoso de mí..de mi sumisión. Me observo de arriba abajo, sonrió y me ordenó que me recogiese el pelo en coleta bien alta. Después de aquello se metió en el baño y se ducho.
Cuando salió allí estaba yo de rodillas al lado de la cama, con la mirada baja, esperando ansiosa a el que en aquellos momentos era mi dueño. Se acerco silencioso, tomo mi cara entre sus manos y me dió un beso en la frente.-Muy bien Carla, veo que no se te a olvidado nada.-
Se subió en la cama y me llamó para que le acompañase.Nos tumbamos el uno al lado del otro. Empezó suave...acariciándome la cara...besándome el cuello y poco a poco fue elevando la intensidad.
-Carla, tráeme el cinturón,-
Sonreí traviesa y me negué a ir a por el.
-Muy mal Carla, te has ganado un castigo y esta vez no serán unos azotes, ni usare mis manos para castigarte, porque eso seria darte lo que buscas...
¿Cómo?¿Qué?que no me iba azotar....hice un mohín con la cara y le saque la lengua. En aquel momento me había echo sentir estúpida...mi plan para que el fuese más dominante y más agresivo había fracasado.
Frunció el ceño, y pensando en alto dijo lo siguiente:
"Veamos a ver...¿Qué practica es la que menos te agrada, porque se acerca a algún limite?". hizo una pausa y retomo su pensamiento en voz alta." ya se, jugaremos con cera. La cera pone al límite tu resistencia".
Mire hacia otro lado y cogi fuerzas
To Be Continued