jueves, 27 de diciembre de 2012

Fantasia en la cabaña (vision sumisa)


Estamos en casa sentados en el sofá charlando animadamente. Me miras a los ojos y me dices que suba a la habitación y me vista, que me ponga algo cómodo pero elegante. Te miro asombrada y por un momento me he olvidado de respirar, pones tu mano sobre mi hombro sonríes y vuelvo en mí, así que me dirijo a la habitación y me visto de forma sencilla. Me pongo unos vaqueros de color rojo, una camisa blanca y mis zapatos blancos, son los que menos tacón tienen, pero son muy elegantes.
Estoy muy nerviosa, se que está tramando algo, pero no sé el que… Me dispongo a bajar la escalera y cuando voy por la mitad, él se levanta del sofá, me mira, sonríe y dice: “siempre sabes complacerme”. Su voz penetra en mí y mi mente echa a volar, le sonrío y sigo bajando las escaleras. Cuando llego a bajo me tiende el abrigo y cuando lo cojo veo que en su mano agarra un pañuelo –Vaya que sorpresa-. Me pongo el abrigo y hago que no he visto nada, me dispongo a salir cuando me agarra del brazo suavemente, me da la vuelta y quedamos frente a frente. Sus ojos están encendidos y arden de deseo, me siento confusa, quiero saber que vamos a hacer…Sonríe, me acaricia la cara y me dice que tiene una sorpresa pero que tengo que tener los ojos tapados. Coge el pañuelo que tiene en la mano y me tapa los ojos, me tiende su mano y la agarro fuertemente. Salimos de casa y nos subimos al coche, la radio está apagada y él comienza a hablar: “sabes esto es un premio por todo lo que te has avanzado, lo estás haciendo muy bien, eres muy buena…”
Estoy abrumada no puedo dar crédito a las palabras que salen de su boca y en mitad de su discurso me pierdo, estoy demasiado nerviosa para prestar atención, el corazón me late a mil pulsaciones por minuto. En poco tiempo llegamos al sitio, por las rejillas del aire se cuela un olor a leña muy familiar. Para el coche y acerca su mano a mi pecho, la pone junto al corazón espera unos segundos y sale, cierra la puerta tras de sí y al momento abre la mía busca mi mano la coge y salimos del coche. Un olor a leña quemada inunda mis pulmones y automáticamente se donde estamos. Las piedras del camino, el olor a bosque y a chimenea y el frio gélido de estar en mitad del bosque…estamos en la cabaña donde tuvimos nuestros primeros encuentros.
Llegamos a la puerta y él la abre, pasamos dentro, cierra la puerta y me suelta la mano, mi cuerpo comienza temblar levemente. No oigo nada y no puedo tocarle, la espera se hace eterna. De repente oigo tus pasos que se acercan hacia a mí, te acercas por detrás y me abrazas por la cintura. Comienzas a besar mi cuello, tus besos suben de intensidad y poco a poco tus besos de transforman en mordiscos. Todo es tan intenso, estoy muy excitada quiero que sigas y no pares. Pero de repente para y te alejas de mí, puedo oírte haciendo ruido y buscando algo, ya vuelves oigo tus pasos. Te acercas hasta que nuestros cuerpos se rozan me acaricias el bazo y comienzas a atar una de mis muñecas, a continuación, haces lo mismo con la otra, me ordenas que levante los brazos y enganchas la venda a la viga maestra. Me encuentro expuesta ante ti, soy toda tuya. Vuelves a marcharte por unos segundos, enseguida estas aquí otra vez y hablas conmigo: “Sabes…tengo una varilla en la mano y cada vez que te de un azote vas a contar en alto hasta llegar a 10, recuerda que si te equivocas volvemos a empezar”. Me das un beso en la mejilla y te colocas detrás de mí. Tu voz me ha excitado muchísimo y ha humedecido mi sexo.
Zas! La varilla choca contra mis nalgas sin previo aviso y un grito sale de mi boca…1, Zas!...2, Zas!...uf este dolor es abrasador y tardo en contestar asique decides que volvemos a empezar, no me lo puedo creer pero ante todo te complaceré. Lleno mis pulmones de aire y lo dejo escapar de golpe, Zas!...1, zas!...2…zas!...10. Tengo el culo muy irritado y muy dolorido, después de tanto azote. Acaricias mis nalgas y les das un beso. Me desatas, me rodeas con tus brazos y me hechas al suelo, y noto el contacto de mi piel con una manta, cuando mi peso cae sobre mis nalgas doy un pequeño sobresalto, suspiro y sin darme cuenta estas lamiendo mis pezones, los muerdes y tiras de ellos con fuerza, poco a poco la molestia de mis nalgas desaparece y un calambre sale de mis pezones y recorre mi cuerpo hasta llegar a mi sexo y hacer que se humedezca aun más.
Paras, estas muy excitado escucho tu respiración entrecorta, sé que me observas así que me estoy muy quieta, has puesto muchas ganas y mucho esfuerzo en mi y no quiero que me ates, pero en ocasiones el dolor es fuerte y tengo el impulso de cogerte para que pares y aun así intento controlarme. Escucho tus pies descalzos andar sobre el suelo de madera, pierdo el sonido de tus pasos pero enseguida los escucho de nuevo acercándose a mí. Te sientas entre mis piernas y apoyas la botella en mi pierna, está muy fría, la abres y derramas el liquido sobre mi sexo, umm!, está muy frió y esto hace que mis músculos se contraigan. Cuando has derramado todo el liquido sobre mi te colocas y comienzas a chupar mi sexo, marcas un ritmo frenético con tu lengua, mi clítoris se hincha y cuando estoy a punto de estallar paras… Me molesta bastante que hagas eso asi que me revuelo y estoy dispuesta a pedirte que sigas cuando pones una mano en mi pecho y esa es la señal para que me relaje. Lo hago aunque sea de mala gana. En todo momento tu mano sigue en contacto con mi cuerpo y eso me mantiene a raya, me pides que me ponga a cuatro patas y así lo hago, quiero que estés orgullosa de mí.
Te colocas detrás de mí y acaricias mis nalgas me escuece y un gemido sale de mi boca, agarras con dureza mis caderas y me clavas tu polla, lo haces tan fuerte que un gemido sale disparado de mi boca, me revuelvo un poco y me das un azote. Esta vez sale un grito que se queda en algo muy leve… me quedo muy quieta, soy toda tuya.
Leves quejidos salen de mi boca costosamente con la respiración entrecortada. Me pides que me calle, pero no puedo, me es prácticamente imposible. Mi melena cae sobre mi cara y se balancea hacia delante y hacia atrás según me embistes. Noto como te mueves y rápidamente as enganchado mi melena entre tus dedos entre, tiras de ella hacia atrás y mi cuello la sigue. Acercas tu boca a mi oído y me dices: “debes estarte callada, si no te voy a castigar”, no puedo más la presión me puede y dos lágrimas resbalan por mis mejillas. Me observas atentamente, pasas con dureza tu mano sobre mi cara y limpias mis lágrimas, no quiero que me veas llorar, no ahora. Asi que respiro hondo y me centro en mi respiración. Ahora me embistes con mucha más fuerza que antes, grito muy bajito y se convierten susurros, que, quedan ahogados con tus gemidos. Noto como se hincha tu polla dentro de mí, ralentizas el ritmo pero me embistes más fuertes y en un par de embestidas más te corres, te quedas un rato ahí. Sales y te colocas enfrente, me acaricias la cara, me das un beso y me susurras algo al oído, sonrío. Nos tumbamos y me rodeas con tu brazo, sabes que así me siento protegida, acaricias mi pelo y me dices:”ahora a descansar”, cierro los ojos y me abandono.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

El primer encuentro (realidad)


Vaya son las once de la mañana y mi madre no me ha despertado y como de costumbre he apagado el despertador y he seguido durmiendo. Las pesadillas mantienen agitadas mis noches y más cuando no paro de darle vueltas a la cita que tenia al día siguiente.
Me levanto y bajo a la cocina, allí esta mi madre con su cabello recogido en una coleta y fregando los platos. La miro y ella lo nota, me mira y sonríe. Sigue fregando los platos sé que no espera que la diga nada porque no suelo hacerlo, pero me sienta muy mal que no me despierte cuando sabe que tengo cosas que hacer, a si que, abro la nevera mientras cojo la botella de leche la pregunto que porque no me ha llamado. Creo que mi tono la ha molestado, pero muy cordialmente me responde que como he pasado una mala noche mejor que durmiese un poco más, que me veo horrible con las ojeras que marcan mis ojos. Obvio su comentario y la digo, con un tono algo desagradable, que mis pesadillas no son cosa suya y que hoy tenía cosas que hacer y sabe que me gusta mucho cuando me despierta. Ella sonríe y sigue fregando los platos mientras me dice que haga el favor de desayunar en condiciones. Vaya que pena mami se ha enfadado, bueno mejor dicho mami sabe que me he enfadado y eso la divierte mucho.
Finalmente me preparo mi cola-cao calentito pero no demasiado lo justo para que agrade al estómago, pues no va a volverá  a entra nada hasta la hora de comer. Me tomo el vaso de leche y me pongo a hacer  las tareas de la casa cuando acabo es la una ya y todavía no he hecho nada.
Hago un par de llamadas y soluciono lo de esta tarde por si surgiese algún imprevisto, cada uno sabe lo que tendrá que hacer si a mi madre le da por investigar donde anda su hijita del alma.
Solamente hay una persona que sabe a dónde voy y que voy a hacer, pobre la traigo loca, pero la encanta se divierte mucho. Piensa que no tengo remedio, pero lo piensa de siempre es lo que tiene compartir una vida con alguien.
A las dos ya está todo solucionado y la comida lista. La verdad es que no tengo mucho apetito pero más me vale que coma o mi madre va sospechar, ya que paso la mitad de mi tiempo comiendo. Asique gustosa me como el plato de comida y recojo la mesa.
La verdad es que es temprano todavía, y no puedo estarme quieta asique decido recoger mi habitación y mientras tanto voy pensando en lo que me había dicho Pablo el día anterior. La verdad que lo que le gusta no es nada complicado así que según voy recordando voy haciendo. Me recojo el pelo en un precioso moño que deja al descubierto mi cara, aunque no me agrada del todo, no me gusta llevar mi cara al descubierto. Escojo la ropa, cosa que no me  cuesta mucho, unos vaqueros una camiseta bonita y mis zapatos de tacón favoritos. Me doy una ducha y me visto. Pongo un poco de color en mis ojos, mis mejillas y mis labios. A pesar de que me veo guapa, estoy muy nerviosa.
No quiero ni pensarlo más, a si que, salgo de casa me subo al coche y paro en la gasolinera. Hecho gasolina y me compro una bolsa de golosinas. Necesito mantener a ralla mi ansiedad y comiendo no pensare en otra cosa que no sea masticar y tragar. Me subo al coche y comienzo mi camino de nuevo llego a Villaverde y dejo mi coche. Me subo en el metro y conecto mi iphone, la música me relaja y las chuches ayudan. Tengo enfrente una niña pequeña que mira con ojos deseosos mis cuches yo la sonrío y la pequeña se acerca tímidamente hasta donde estoy, asique alargo mi brazo y le ofrezco chucherías. La niña sonríe alegremente y yo le devuelvo una sonrisa cómplice.

Pasan las paradas y mis pulsaciones aumentan al ritmo que crecen mis ansias. Llego a mi destino y salgo a la calle y me siento llena de energía. Llego a nuestro punto de encuentro y no espero más que 5 minutos hasta que lo veo aparecer. Esa sonrisa… tiene algo oscuro tanta felicidad, siempre esconde algo detrás. Es muy educado, quizás en exceso. La vida me ha enseñado que tanta cordialidad y amabilidad no llevan a ningún sitio bueno….  Yo soy muy natural y mi vocabulario quizás no es el más correcto así que mejor pensar las cosas dos veces y comportarse bien.
Entramos en una cafetería, nos sentamos pedimos algo y charlamos durante un largo rato. Creo que estoy pasando unos de los peores momentos, pero es muy divertido. Ver esa Sonrisa deslumbrante en su cara es entretenido. Pero me gustaría saber queque hay más allá. Nos encontramos charlando alegremente cuando de repente saca el collar que me había comparado y me lo da. Madre mía, acaba de cortar mi respiración y mil sensaciones se agolpan en  mi interior, deseo, ansiedad…. El observa atentamente mi rostro. No me gusta nada que me miren tan fijamente pero me  da igual, él es distinto.
Después de este acto, la única ansia que se ha disparado ha sido la de él. Y me dice que si deseo tener una sesión ahora y le digo que no, que prefiero esperar al miércoles. Entonces él me dice que la quiere ahora y me vuelve a preguntar y vuelvo a responder lo mismo, creo estar segura de cuál va a ser su reacción y no me equivoco. Su respuesta es clara y concisa, el quiere tener una sesión y así será. Por mi perfecto dudo entre quien tendrá más ganas si el de someterme o yo de ser sometida.
Llegamos al Hotel, se para en y habla con el recepcionista. Lo miro y me mente vuela y ardo por dentro, se de sobra que esa sonrisa no conduce a ningún buen lugar. Subimos a la habitación es la 221, de hoy en adelante nunca olvidare ese número. Entramos, me mira y adivina lo obvio otro momento más en el que desearía que la tierra me tragase, a si que tan caballeroso como de costumbre da el primer paso y se ducha, después hago yo lo mismo. Al ir a entrar al servicio me pide que coja el collar y que salga del baño con el puesto. Cada palabra, cada gesto… se me clavan en el fondo de algún sentimiento, cada vez que habla hace crecer la tensión que alimenta mi cuerpo. Esa voz, ese tono tan dulce… aunque… ya se a donde llevan. Me vuelvo cojo mi collar me meto en el baño me quito la ropa y me meto en la ducha, enciendo el agua caliente cuanto más mejor. Enjabono mi cuerpo con delicadeza, lo repaso varias veces antes de salir de la ducha. Cierro el grifo de la ducha y siento mi corazón en todo mi cuerpo, esta tan desesperado como yo. Cojo una toalla y me seco con delicadeza todas las partes de mi cuerpo. Me visto obviando mi parte de debajo de mi ropa interior y salgo totalmente decidida a pasar un muy buen rato.
Al salir a la habitación me indica con el dedo donde posicionarme y con esa voz tan sobrecogedora me manda que me quite la ropa y lo hago sin protestar, sinceramente creo que hemos alargado en exceso este momento.  Me coge de la anilla del collar para que le siga. Se para delante del espejo y me pide que le desnude y en ese momento mis manos se vuelven un poco torpes, es la presión nunca la he soportado, pero esto merece la pena. Asique desabrocho sus vaqueros, los bajo y los retiro. Coge de  nuevo  la anilla de mi collar y me habla, lo escucho atentamente y le hago caso. Se sienta en el borde de la cama y me ordena que le chupe la polla, me dice que voy a aprender a chuparla como a él le gusta y estoy encantada de hacerlo todo como al él le gusta para poder complacerlo. Después de este primer contacto todo lo siguiente se sucedió muy rápido, fue muy intenso y muy agradable, hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien.
Como herramientas uso  su bufanda para atarme y su cinturón para azotarme. Cuando empezó a azotarme lo hizo despacio tanteando el terreno y poco a poco subió su intensidad y yo me moría porque lo hiciese, de que me diese sin miedo. También uso su mano, fue delicioso el contacto de su piel con mi piel aunque fuese de aquella manera. Mi cuerpo entero vibraba por él y por el deseo inmenso de ser sometido.
Uno de los momentos más excitantes e increíbles fue al  jugar con él, lo estaba deseando, estaba deseando ver que reacción causaba en él y como espera sonrió es más se rió y luego vino ese tremendamente excitante arrebato de de genio y dominancia. Me bloqueo e hizo conmigo lo que quiso, aun que, lo llevaba haciendo toda la sesión aquel momento fue aun más intenso y más placentero que ningún otro, me encanta esa dominación tan extrema, anula todos mis sentidos y hace que no sea capaz de pensar en nada.
El último momento extremadamente intenso fue cuando me penetro, me encanta ese lado tan salvaje que tiene, esa manera de anularme para que no pueda moverme y esa manera de conseguir lo que quiere. Sus embestidas eran brutales, en un principio eran bastante dolorosas, pero poco a poco el dolor desapareció para dar paso a un exhausto y anulante cansancio. Finalmente me rendí a él y me sometí. Era tremendamente excitante sentirlo sudar de aquella manera, porque sudaba así por mi.
Al finalizar la sesión ambos volvimos a ducharnos y charlamos sobre lo que yo tenía que corregir….
 

Fantasía en la Cabaña


Te monto en el coche con los ojos vendados y nos dirigimos a un bosque de encinares cerca de nuestra casa.
 Hay una pequeña cabaña a donde no llega la electricidad está separada del mundo por una angosta carretera sin asfaltar.
Es de piedra, mal tejada, pero muy confortable, dentro tan solo una gran chimenea de piedra. Hace frio mucho frio y está nevando. Esta anocheciendo, llegamos y paro el motor del coche acerco mi mano a tu pecho y siento el latido de tu corazón.
 La noche se vuelve cada vez más fría, salgo del coche y me dirijo a buscarte. Abro la puerta y te tiendo la mano, la coges y me acompañas.
 Dentro de la cabaña  la  chimenea ha caldeado el ambiente, horas antes me había acercado para prepararlo todo.
Entramos y te suelto, te quedas quieta, y veo como tu cuerpo tiembla lentamente mientras extiendo una manta en el suelo. Me acerco a ti por detrás y te abrazo por la cintura. Te beso en el cuello, lo muerdo. Mis manos suben y acarician tus  pechos, me entretengo con  tus pezones mientras mis labios buscan tu boca.  Ahora que estas tan excitada, paro un momento me doy la vuelta y me dirijo al  botiquín. Cojo una venda y ato tu muñeca a un extremo, luego la otra al otro extremo y paso la venda por la viga maestra la tenso. Uy!… ya estas atada con los brazos en el aire. Busco una vara y me acerco a ti, te beso en el cuello y te digo que vas a contar del 1  al 10 y si te equivocas vuelves a empezar. Zas! y sale de tu boca un aiii... uno, zas.... dos, zas....... a volver empezar. Zas.... zas.... 10. Cuando has terminado de contar te doy un leve beso en tus nalgas que han tomado el color de una fresa madura y te desato. Te echo en el suelo, el contacto del suelo con tu culo te molesta. Encamino mi boca tus pechos y beso tus pezones, los muerdo, tiro de ellos y los retuerzo, de este modo olvidaras el dolor de tus nalgas y  te centraras en otra cosa.
Paro por un momento levanto mi mirada y te observo, esta preciosa tan quieta y tan expuesta. Todo el esfuerzo puesto en ti está dando su recompensa, antes tus reacciones eran muy impulsivas y enseguida tus manos se lanzaban contra las mías para intentar detenerme y ahora estas ahí, quieta con tus brazos relajados a ambos lados de tu cuerpo. Sé que requiere un gran esfuerzo para ti y todo acto tiene su recompensa.
Me levanto y me dirijo hacia un rincón donde esta tarde al venir para encender la chimenea deje una champanera con una botella dentro, la cojo y me dirijo a ti. Me siento entre tus piernas y empiezo a verter el champan sobre tu sexo, pronto se mezcla con tu lubricante. Ansioso de deseo y muy excitado de ver aquella imagen me agacho, me acomodo y empiezo a chupártelo durante un buen rato sin parar, hasta dejarte a punto de correrte. Paro y te revuelves un poco, estas a punto de decir algo asique te mando callar y pongo mi mano sobre tu pecho en señal de que debes relajarte. No pierdo el contacto físico contigo en ningún momento. Te ordeno que te pongas a cuatro patas y así lo haces-Eres tan obediente…- Me coloco de tras de ti y acaricio tus nalgas un gemido escapa de tu boca, te agarro fuerte mente de las caderas y  te clavo mi polla, empiezas a gemir, te mueves y acto seguido te doy un azotes y un  grito sale de tu boca, lo tienes muy sensible, asique te quedas quieta y te dejas hacer        
-Eres perfecta…-Sigo embistiéndote fuertemente, cuando te entra hasta el fondo te duele y dejas escapar unos gritos muy leves entre tus labios, te pido que te calles no quiero escucharte, pero te es imposible mantenerte callada.
Llevas el pelo suelto, a si que, cojo tu pelo con mi mano y tiro del hacia atrás, tu cuello queda completamente en tensión y te susurro al oído –Debes de estarte callada, si no, te voy a castigar.- Y dos lagrimas se deslizan por tus mejillas, lo has hecho muy bien pero finalmente siempre te puede la presión, paso mi mano por tu cara y limpio tus lagrimas. Ahora puedes gritar cuanto quieras, recupero mi ritmo y te embisto fuertemente y muy rápido, tus gritos se quedan en un susurro y se entremezclan con mis gemidos. Mi erección se hincha dentro de ti y me corro. Sigo un rato más dentro de ti, salgo y busco tu cara, la cojo entre mis manos y te beso, la giro y te susurro algo al oído, sonríes, nos tumbamos y te rodeo con mi brazo –Ahora descansa-.

Los comienzos (Realidad)


Son las cinco de la mañana de un caluroso día de verano, hace tanto calor que me he desvelado.
Me revuelvo un poco en la cama y extiendo el brazo para  encontrarte a mí lado, pero no estás. Donde estarás, me pregunto y me levanto a buscarte. Salgo de la cama y me pongo tu camisa que está encima de la silla, la cojo esta fría y huele…huele a ti a perfume y a gel, a ese aroma que me cautivo.
Salgo de la habitación y me dirijo al salón allí no estás y por lo que puedo ver en la cocina tampoco. Me encamino hacia el final del pasillo, llego, abro la puerta de la última habitación y allí estas, con una copa de whisky y trabajando en tu ordenador. Te observo desde la puerta durante un buen rato. Eres tan perfecto…a pesar de tu edad tu cuerpo está muy bien cuidado, tus ojos brillan con el reflejo de la luna y tu pelo más bien canoso te hacen tan atractivo…
Al cabo del rato, alzas la vista y me descubres allí de pie mirándote embelesada de tu enorme belleza. Me sonríes y me haces un gesto con la mano para que me acerque a ti, llego hasta a ti y me siento sobre tus piernas. Charlamos durante un rato los dos allí sentados. Pasado un rato decides que estaríamos mejor en la cama y según lo dices veo que tus ojos se encienden…
Llegamos a la habitación y voy a entrar en ella cuando agarras mi brazo, tiras levemente de él y dices-Después de mí, ya lo sabes.-
No esperaba esto…pero la verdad es que me apetece bastante. Agacho la mirada y entro en la habitación. Espero que me ordene algo pero no lo hace, no le veo, pero puedo escuchar como busca algo y por la situación en la que esta se que está al lado del armario de las fustas. Cierra la puerta del armario y me llama, me ordena que me arrodille y que le mire, quiere ver en todo momento mis gestos.
Se agacha a mi lado, se sienta en el suelo y me besa el cuello, tengo el impulso de agarrarle la cara para besarlo, pero en el mismo instante en el que mis brazos se mueven, él los paraliza.
Se levanta y me tiende una mano para que me incorpore yo también, allí estamos los dos frente a frente me siento muy pequeña su lado…
-Súbete, a la cama y ofréceme tu culo.- Me subo en la cama y me pongo a cuatro patas con la espalda bien arqueada.
Me acaricia, una nalga, suave, delicado…la da un beso y después me da un azote con la fusta. Vaya, el primer azote es el peor pica bastante, pero la sensación que recorre mi cuerpo hasta mi clítoris es mucho más fuerte y placentera. Repite esta misma acción como siete veces, tengo el culo enrojecido y mi clítoris se ha inflamado debido al contacto de la fusta con mi piel.
Deja la fusta a mi lado sobre la cama. Me da una goma para el pelo y me ordena que me haga una coleta, obedezco sin rechistar, no quiero que use su fusta como castigo, los azotes serían bastante más fuertes.
Cuando mi coleta esta echa la agarra con su mano y tira de ella hacía atrás, de tal manera que mi cuello que extendido, libre para su uso. Se sitúa a mi lado, a cerca sus labios a los míos y me da un beso fugaz. Comienza a besar y chupar mi cuello con brusquedad, un gemido se escapa de mi boca y tira de la coleta, quiere que guarde silenció. Desliza su lengua hacia mi hombro y recorre mi espalda con ella, de arriba a abajo, mientras la mordisquea. Al llegar a mi culo se detiene lo mira y lo besa. Sigue su camino hacia abajo, llega a mí clítoris que está muy inflamado por toda la acción. Juega con él lo chupa y lo succiona, mí cuerpo se tensa y cuando estoy a punto de correrme para-No vasa a correrte aún.-
Me suelta el pelo y me tumba boca arriba. Se inclina sobre mí y va directo a los pezones, los chupa y los muerde con fuerza.
No voy a aguantar mucho más pienso y un gemido sale de mi boca disparado. Coge mi pelo me levanta bruscamente y mete su erección en mi boca, el marca el ritmo, empuja de mi coleta arriba y abajo, como le apetece, a veces más deprisa y otra más despacio. Noto como se erección se hincha más y más. Pero de repente me la saca de la boca, me da un  pequeño empujón y quedo otra vez tumbada boca arriba en la cama. Se coloca en el medio de mis piernas de rodillas, de manera que su erección que en el centro, abre mis piernas con sus rodillas, tira de mí hacia abajo y encaja su erección en mi sexo húmedo. Sus embestidas son fuertes y constantes, poco a poco aumenta el ritmo y noto como su erección se inflama cada vez más, mi cuerpo se arquea y se tensa. Un gemido sale de su boca y ambos llegamos al estasis a la vez.
Se aparta y me coloca en cama, me da un beso y me arropa-Y ahora descansa.-dice, y se vuelve a marchar, sale de la habitación y a penas a cerrado la puerta y ya me he quedado dormida.

Fantasias desesperadas 3


Vaya mañana no he parado ni un momento. He ido a clase, he llegado a casa y me he puesto a preparar la comida y a recoger y el ha pasado volando. No me he enterado pero estoy bastante cansada, anoche no he dormido más que tres horas y lo iré achacando a lo largo del día. Pero ahora es mi momento, me siento y escribo, escribo todo lo que imagino contigo.
Masajeas bruscamente mis pechos entre tus manos, y oigo tu respiración alterada, noto como tu pecho se eleva muy rápido sobre mi espalda. Hace un calor inmenso y ambos estamos sudando. Intento mover mis brazos y no puedo, agudizo mi oído y no escucho nada y mucho menos puedo ver algo…. Vaya que juego te traes entre manos.
Pronto se esclarecen mis pensamientos, pues noto como tus manos desatan el nudo de un trozo de tela de satén que cubría mis ojos  y no me dejaba ver. Al dejar caer el trozo de tela, en sol resplandeciente ciega mis ojos y tardo un rato en acostumbrarme a la luz. Al abrir los ojos descubro que nos encontramos en medio del bosque, en un lugar inhóspito y precioso. Puedo ver un riachuelo a nuestra izquierda y nosotros estamos rodeados de una hierba de un color muy vivo y unos árboles enormes.
Trato de centrar mi atención en ti, te busco y te encuentro. Estas allí, enfrente de mí, resplandeciente con tu cuerpo desnudo deslumbrándome. Es una imagen que nunca me canso de ver, el sudor hace que tu torso brille.
Zas!, me das una cachetada en la cara y me dices que te preste más atención que llevas un rato ahí de pie.
Vaya no me lo esperaba. Ha picado, pero la cachetada  hecho que despierte y me encuentre más alerta.
Coges tu polla entre tus manos y la pasas por mi boca, rodeas mis labios con ella y saco mi lengua para poder saborearte. Cuando sientes mi lengua lamer tu polla sueltas un gemido y comienzas a masturbarte mientras te chupo con intensidad los huevos.
Me ordenas que me ponga de rodillas lo mas estirada posible y así lo hago, obedezco gustosamente pues no quiero que te enfades. Al hacer esto mi boca queda a la altura de tu gran erección. Busco tus ojos esperando una orden, sonríes y con tu mano empujas mi cabeza hacia delante y comienzo a chupártela y a jugar con mi lengua. Cuando llego a la punta la succiono y de tu boca salen pequeños gemidos. Guías mi ritmo con tu mano sobre mi cabeza, Cuando quieres más deprisa lo marcas y cuando quieres más despacio agarras mi melena y así frenas el movimiento de mi cuello. Pasado un rato, sacas tu polla de mi boca y te agachas hasta que nuestros ojos se encuentran, dirijo mi mirada a tus labios quiero besarlos…. Descubro que dices algo, consigo adivinar que dices y sonrió. Me besas salvajemente y arañas mi espalda con tus uñas mientras la intensidad de aquel beso crece.
Me tumbas sobre la hierba colocas mis manos esposadas sobre mi cabeza y comienzas a jugar con mis pezones los pellizcas estiras de ellos y a continuación los chupas y los muerde. Los has dejado muy sensibles y con el simple hecho de que los roces gemidos mezcla del dolor y el placer creados por aquella situación salen de mi boca. Mientras que con la otra mano tienes dos dedos dentro de mí y los mueves muy deprisa, mi sexo está muy húmedo y enseguida pide más. A sí que muy seguro de ti mismo introduces dos dedos más dentro de mí y  un intenso gemido se desborda de mi boca. Te deseo dentro de mí ahora mismo. En ningún encuentro había dicho nada, me había mantenido callada y cautelosa. Observaba tus movimientos y no quería incomodarte, pero ahora sabía que esto no te molestaría, asique me arme  de valor y te dije que te necesitaba que dentro, que si por favor podías llenarme de ti que no aguantaba más. Como no podía oír creo que use un tono de voz un tanto débil, pero lo suficientemente alto para que lo escuchases. Tus ojos cambiaron al instante y tu mirada se lleno de una intensidad incontrolable. Cuando fijaste tu mirada en la mía sabia que algo querías decirme asique mire fijamente tus labios y me puede leer algo así como – Así me gusta…- y el resto se desvaneció.
Me ordenaste ponerme a cuatro patas y te colaste de tras de mí. Me penetraste lentamente, como saboreando cada milímetro que te adentrabas en mí y dejándome saborear aquel momento. Mientras marcabas el ritmo, acariciabas mis nalgas y las golpeabas simultáneamente. Me encantaba aquel momento, con la mano libre buscaste mi clítoris y empezaste a masajearlo. Madre mía! No podías más iba a explotar y después de un par de embestidas más y aquel movimiento sobre mi clítoris que me volvía loca, estalle de placer y tu lo hiciste conmigo. No podía verte ni oírte pero sentí como tu ritmo se aceleraba y tu cuerpo se tensaba, tu polla se hinchó y me llenaste de ti.
Ambos caímos derrotados sobre la hierba, apoye mi cabeza sobre tu pecho y tal como habías llegado te fuieste….

Fantasias desesperadas 2


Después de nuestro encuentro de la otra noche en la bañera….Cada día necesito más de ti, necesito tenerte cerca y sentir tu carácter dominante, quiero que me lo enseñes todo y me sumerjas en tu mundo. De tu mano siempre estaré segura y no lo dudo.
Me encuentro sentada en el sofá, hoy he tenido una mañana muy dura, el estrés de los trámites del trabajo. Asique cierro los ojos y me dejo llevar.
Allí estaba yo otra vez, en medio de aquella habitación arrodillada, esta vez tenía las manos atadas a la espalda y tu estas de frente a mí, solo puedo ver el final de tus vaqueros y tus pies descalzos sobre el parqué. Estas hablándome, me comentas que hoy vas a usar la fusta, ya que, la vez anterior aguante muy bien las cachetadas y estás me hicieron humedecer…. Pensaste que estaría bien incrementar el nivel un poco.
Me ordenaste que me pusiera en pie y así lo hice, me resulto un poco difícil al tener las manos atadas. Cuando estuve de pie me besaste apasionadamente, estuve a punto de caer por la pasión de tu beso cuando me agarraste por la espalda y continuaste con aquel beso.
Seguiste besándome, tocando mi cuerpo con mucha ansia, era difícil mantenerse en pie con tanto entusiasmo pero hay estabas tú para sujetarme….
Con una de tus manos buscaste mi clítoris y empezaste a jugar con él, lo masajeaste despacio y mi sexo comenzó a humedecerse... continuaste así un rato alternando los ritmos a veces más deprisa y a veces más despacio. Seguiste a si el suficiente tiempo como para que mis piernas temblaran y callera de rodillas a tus pies.
Acto seguido recogiste mi melena en una coleta, agarraste la coleta y me guiaste hacia tu polla. Allí estaba, toda dura y lista para mí. Me introdujiste tu polla en la boca y marcaste un buen ritmo, marcado con mi pelo. Debido a tu generoso tamaño cuando ibas más deprisa y la introducías hasta el fondo me producías pequeñas arcadas. Sabias estupendamente y mi lengua jugueteaba con tu miembro erecto y deseoso de placer.
Me pusiste en pie y me ordenaste que me pusiera a cuatro patas, apoyando la cara en un cojín que habías colocado en el suelo ya que las manos no las podía usar y así lo hice. Me encontraba en aquella posición entregada totalmente a ti, cuando sin previos aviso introdujiste dos de tus dedos en mi húmedo sexo, y me estremecí. Me encantaba tenerte dentro y la sensación de saber que cada día me enseñarías más y eso conllevaba mayor entrega y mayor unión. Le diste un ritmo maravilloso y cada vez más profundo, tus dedos me hacían gemir y mi cuerpo estaba inundado de un inmenso placer.
Cogiste tu fusta y con ella acariciaste mi culo, Zas!!, un delicioso golpe sobre mis nalgas  y un gemido salió de mi boca. Zas!!, en la otra nalga, cada vez elevabas más la intensidad de tus golpes sobre mis nalgas. Cuando consideraste que ya era suficiente, acariciaste mi clítoris con tu fusta varias veces y mi respiración se descompaso y mi corazón latió a mil latidos por minuto. Volviste a acariciar mi sexo con la fusta y Zas!, tu fusta estalló contra mi clítoris y toda la sangre de mi cuerpo se concentro en él y mi cuerpo se estremeció. Seguiste acariciando mi sexo con la fusta y lo golpeaste, hasta que con uno de los golpes estuve a punto de explotar.
Me preguntaste si podía seguir y yo te dije que sí, que sin ningún problema. Asique después de cinco golpes más de tu fusta contra mi clítoris sediento de más, explote en un tremendo orgasmo que hizo que mi cuerpo entero se estremeciera y temblara. Continuaste mi orgasmo con tus habilidosos dedos frotando mi clítoris un poco más.
 Acariciabas mi espalda con una de tus manos y con la otra mano te masturbabas, mientras yo permanecía allí en aquella posición entregada a ti. Te posicionaste de rodillas detrás de mí e  introdujiste tu polla en mi sexo bruscamente, me hiciste tambalearme pero rápidamente tomaste el control de mi cuerpo nuevamente cogiendo mi pelo.
Seguiste con tus embestidas que llenaban mi cuerpo de un inmenso placer y hacían salir de mi boca gemidos entre cortados por el placentero dolor de aquel momento, note como tu polla se hinchaba dentro de mí sexo y tu ritmo. De pronto no pude más y otro orgasmo estallo y a él le acompaño un gemido muy intenso que hizo que tú también te corrieses llenándome de ti y de un inmenso placer.
Um, aquel día me diste un poco más, un poco más de ti y de tu sabiduría.
Tras un breve cruce de miradas cuando te acercaste para liberar mis brazos sabia uqe aún había mucho más que enseñar…..

Fantasias desesperadas 1


Sentada espera ansiosa tu llegada, miraba el reloj y te buscaba en la inmensidad. No llegabas pero te sentía muy cerca, mi mente me jugaba malas pasadas. Te necesitaba cerca muy cerca tanto que pudiera sentir tu pulso acelerarse, mientras que con tus miradas y tus palabras me disciplinases.
No puedo culparte de  la distancia, ni tan si quiera, de mis ansias insaciables de querer tocarte, te quería tan cerca que deje volar mi imaginación y te sentí mío.
Mi mente voló hasta aquel lugar tan mágico que nos unió a los dos, era una estancia de tamaño mediano, en ella había un par de estanterías llenas de artilugios. Podía observar varios tipos de fustas en una de las vidrieras y en la otra había látigos, unos con las colas más largas y los otros más cortos. También había una cajonera bastante alta y en cada uno de los cajones había una etiqueta con lo que contenían había vibradores, pinzas para los pezones, cuerdas, cadenas… Un sinfín de cosas con las que me podrías llevar al séptimo cielo.
Allí me encontraba arrodillada en mitad de aquella sala con todos los sentidos agudizados y los pelos que había sobre mi piel erizados, sabía que estabas muy cerca y podía sentirte.
Vi como te acercabas a mí despacio, llevabas unos vaqueros desgastados y muy ajustados, tu pelo brillaba y tus ojos emanaban una paz un tanto turbia. Te pusiste a mi altura agarraste mi cara entre tus manos, me diste un dulce beso y me susurraste al oído -tranquila, todo irá bien, estas en mis manos.-
Me tendiste la mano y me pusiste de pie-Iremos poco a poco.- La intensidad de tus palabras me humedecieron y estuve lista para ti antes de que me tocases. Acariciaste mi cara y enrollaste mi pelo alrededor de tu mano, me tenías pegada a tu cuerpo. Notaba tu cuerpo sediento, tu respiración sobre mi cuello. Aquella sensación…tu y yo…unidos.
Mi corazón y mi respiración se aceleraron cuando note tu erección sobre mis nalgas, vaya ya estás listo para mí.
Con la mano que tenías libre acariciaste mi cuerpo, mientras besabas mi cuello y tirabas de mi pelo enérgicamente. Me diste la vuelta para poder ver mi cara y controlar mis gestos, nos besamos demostrando el ansia guardada hasta ahora por poder tocarnos. Cogiste uno de mis pechos entre tus mano y lo aprestaste, mi pezón se irguió y lo pellizcaste. Estaba sensible y un gemido salió de mi boca, tu polla se puso aun más dura y me dirigí a masturbarte la quería mía, única y exclusivamente mía.
Las manos me temblaban, esto ya lo había hecho antes pero tú…tú perturbabas mis sentidos, así que como una niña asustada y dudosa de dar aquel paso agarre tu erección con mi mano y comencé a masturbarte despacio, necesitaba una pequeña muestra de placer. Sabía que te hacías el duro tu respiración te delataba, así que, con un poco más de confianza en mí misma te masturbe más deprisa y de tu boca salió un gemido, el gemido de mi primera batalla ganada.
Continuamos un rato tocándonos y dándonos placer mutuamente, hasta que por unos segundos te apartaste de mí y buscaste algo en los cajones. Estaba de espaldas y no podía saber qué es lo que traías, hasta que llegaste donde yo estaba y vendaste mis ojos –Ahora solo quiero que me sientas.-
Vaya…todo en mí estaba húmedo y muy alterado, pude sentir como con la yema de tus dedos recorrías mi piel. Gemía y disfrutaba inmensamente de aquel grato placer. Pero aquella posición no era la más adecuada estábamos de pie y las fuerzas me fallaban cuando tus dedos habilidosos se acercaban a mi sexo expectante, así que, me cogiste de la mano y me guiaste a través de la habitación hasta una cama, me tumbaste y jugaste con migo, con mi cuerpo y con mi mente. Tus dedos traviesos acariciaron mis labios, recorrieron mi cuerpo hasta llegar a mis pechos, los cuales, apretaste, lamiste y mordisqueaste. Seguiste aquel tortuoso recorrido sobre mi cuerpo camino hacia mi sexo, te detuviste sobre mi vientre, lo chupaste con ferocidad, y lo siguiente que encontraste fue mi clítoris sediento de ti, palpitante, regado por toda la sangre de mi cuerpo. Pero lo ignoraste y bajaste un poco más y sin previo aviso introdujiste dos dedos en mi sexo, que al estar tan húmedo entraron sin ningún problema. Marcaste un buen ritmo, de vez en cuando los introducías con más violencia y aquello me hacia gemir más, me estabas volviendo loca con aquel sinuoso baile dentro de mí.
Sacaste tus dedos de dentro de mí, me los pusiste sobre los labios y los lamí –ummm.- Sabían deliciosos, sabían a mí. Volviste abajo y esta vez sí jugaste con mi clítoris que te llamaba a voces. Empezaste muy deprisa, no me lo espera y un gemido salió disparado de mi boca en un tono bastante alto, si continúas así un poco más iba a explotar y tú lo sabías, así que, cuando estuve a punto aparaste –No, no pares. Hazme tuya ahora.- -Aún no, no ha llegado tu momento.-
Te sentí moverte a mi lado, sentí que te bajabas de la cama y oí como desabrochabas la cremallera de tu pantalón, escuche como tus pantalones caían contra el suelo. Subiste a la cama y me dijiste algo. Acto seguido estaba a cuatro patas entregándome a ti. Acariciaste mis nalgas, las besaste y zas! Un azote – Aaaaa.- Sí, aquello fue inesperado pero muy placentero así te quería dominante y dominándome. Acariciaste la zona donde me habías azotado y zas! Otro azote y así cinco más en cada nalga estaban enrojecidas y eso me encantaba aquel picor que estremecía mi sexo… Acariciaste el enrojecimiento de la zona lo besaste y sin aviso ninguno me envestiste. Rápida y profunda –Aaaaaaaaaaaa.- Toda tu erección había entrado hasta lo más profundo de mí, dejándome sin fuerzas, un par de embestidas más y comenzaste un trote incesante, con un ritmo perfecto, ambos gemíamos de placer. Cuando ya estabas a punto de correrte cogiste mi pelo enredándolo en tu mano y tiraste fuertemente de él mientras aumentabas la velocidad de aquel trote que finalmente se convirtió en un galopar incesante y estallo en una ola de inmenso placer para ambos.
Cuando hubimos acabado, retiraste la venda de mis ojos, te dirigiste a mí y me dijiste:
-Esto solo ha sido el principio.
Mis ojos se abrieron de par en par, tu eres dominante y esto…no es… mi mente estaba confusa y me aventure a decir algo:
-Pero tú… tú eres….
-Shhsss.-  Tu dedo se poso sobre mis labios y aquella orden fue suficiente para saber que había algo más.