jueves, 27 de diciembre de 2012

Fantasia en la cabaña (vision sumisa)


Estamos en casa sentados en el sofá charlando animadamente. Me miras a los ojos y me dices que suba a la habitación y me vista, que me ponga algo cómodo pero elegante. Te miro asombrada y por un momento me he olvidado de respirar, pones tu mano sobre mi hombro sonríes y vuelvo en mí, así que me dirijo a la habitación y me visto de forma sencilla. Me pongo unos vaqueros de color rojo, una camisa blanca y mis zapatos blancos, son los que menos tacón tienen, pero son muy elegantes.
Estoy muy nerviosa, se que está tramando algo, pero no sé el que… Me dispongo a bajar la escalera y cuando voy por la mitad, él se levanta del sofá, me mira, sonríe y dice: “siempre sabes complacerme”. Su voz penetra en mí y mi mente echa a volar, le sonrío y sigo bajando las escaleras. Cuando llego a bajo me tiende el abrigo y cuando lo cojo veo que en su mano agarra un pañuelo –Vaya que sorpresa-. Me pongo el abrigo y hago que no he visto nada, me dispongo a salir cuando me agarra del brazo suavemente, me da la vuelta y quedamos frente a frente. Sus ojos están encendidos y arden de deseo, me siento confusa, quiero saber que vamos a hacer…Sonríe, me acaricia la cara y me dice que tiene una sorpresa pero que tengo que tener los ojos tapados. Coge el pañuelo que tiene en la mano y me tapa los ojos, me tiende su mano y la agarro fuertemente. Salimos de casa y nos subimos al coche, la radio está apagada y él comienza a hablar: “sabes esto es un premio por todo lo que te has avanzado, lo estás haciendo muy bien, eres muy buena…”
Estoy abrumada no puedo dar crédito a las palabras que salen de su boca y en mitad de su discurso me pierdo, estoy demasiado nerviosa para prestar atención, el corazón me late a mil pulsaciones por minuto. En poco tiempo llegamos al sitio, por las rejillas del aire se cuela un olor a leña muy familiar. Para el coche y acerca su mano a mi pecho, la pone junto al corazón espera unos segundos y sale, cierra la puerta tras de sí y al momento abre la mía busca mi mano la coge y salimos del coche. Un olor a leña quemada inunda mis pulmones y automáticamente se donde estamos. Las piedras del camino, el olor a bosque y a chimenea y el frio gélido de estar en mitad del bosque…estamos en la cabaña donde tuvimos nuestros primeros encuentros.
Llegamos a la puerta y él la abre, pasamos dentro, cierra la puerta y me suelta la mano, mi cuerpo comienza temblar levemente. No oigo nada y no puedo tocarle, la espera se hace eterna. De repente oigo tus pasos que se acercan hacia a mí, te acercas por detrás y me abrazas por la cintura. Comienzas a besar mi cuello, tus besos suben de intensidad y poco a poco tus besos de transforman en mordiscos. Todo es tan intenso, estoy muy excitada quiero que sigas y no pares. Pero de repente para y te alejas de mí, puedo oírte haciendo ruido y buscando algo, ya vuelves oigo tus pasos. Te acercas hasta que nuestros cuerpos se rozan me acaricias el bazo y comienzas a atar una de mis muñecas, a continuación, haces lo mismo con la otra, me ordenas que levante los brazos y enganchas la venda a la viga maestra. Me encuentro expuesta ante ti, soy toda tuya. Vuelves a marcharte por unos segundos, enseguida estas aquí otra vez y hablas conmigo: “Sabes…tengo una varilla en la mano y cada vez que te de un azote vas a contar en alto hasta llegar a 10, recuerda que si te equivocas volvemos a empezar”. Me das un beso en la mejilla y te colocas detrás de mí. Tu voz me ha excitado muchísimo y ha humedecido mi sexo.
Zas! La varilla choca contra mis nalgas sin previo aviso y un grito sale de mi boca…1, Zas!...2, Zas!...uf este dolor es abrasador y tardo en contestar asique decides que volvemos a empezar, no me lo puedo creer pero ante todo te complaceré. Lleno mis pulmones de aire y lo dejo escapar de golpe, Zas!...1, zas!...2…zas!...10. Tengo el culo muy irritado y muy dolorido, después de tanto azote. Acaricias mis nalgas y les das un beso. Me desatas, me rodeas con tus brazos y me hechas al suelo, y noto el contacto de mi piel con una manta, cuando mi peso cae sobre mis nalgas doy un pequeño sobresalto, suspiro y sin darme cuenta estas lamiendo mis pezones, los muerdes y tiras de ellos con fuerza, poco a poco la molestia de mis nalgas desaparece y un calambre sale de mis pezones y recorre mi cuerpo hasta llegar a mi sexo y hacer que se humedezca aun más.
Paras, estas muy excitado escucho tu respiración entrecorta, sé que me observas así que me estoy muy quieta, has puesto muchas ganas y mucho esfuerzo en mi y no quiero que me ates, pero en ocasiones el dolor es fuerte y tengo el impulso de cogerte para que pares y aun así intento controlarme. Escucho tus pies descalzos andar sobre el suelo de madera, pierdo el sonido de tus pasos pero enseguida los escucho de nuevo acercándose a mí. Te sientas entre mis piernas y apoyas la botella en mi pierna, está muy fría, la abres y derramas el liquido sobre mi sexo, umm!, está muy frió y esto hace que mis músculos se contraigan. Cuando has derramado todo el liquido sobre mi te colocas y comienzas a chupar mi sexo, marcas un ritmo frenético con tu lengua, mi clítoris se hincha y cuando estoy a punto de estallar paras… Me molesta bastante que hagas eso asi que me revuelo y estoy dispuesta a pedirte que sigas cuando pones una mano en mi pecho y esa es la señal para que me relaje. Lo hago aunque sea de mala gana. En todo momento tu mano sigue en contacto con mi cuerpo y eso me mantiene a raya, me pides que me ponga a cuatro patas y así lo hago, quiero que estés orgullosa de mí.
Te colocas detrás de mí y acaricias mis nalgas me escuece y un gemido sale de mi boca, agarras con dureza mis caderas y me clavas tu polla, lo haces tan fuerte que un gemido sale disparado de mi boca, me revuelvo un poco y me das un azote. Esta vez sale un grito que se queda en algo muy leve… me quedo muy quieta, soy toda tuya.
Leves quejidos salen de mi boca costosamente con la respiración entrecortada. Me pides que me calle, pero no puedo, me es prácticamente imposible. Mi melena cae sobre mi cara y se balancea hacia delante y hacia atrás según me embistes. Noto como te mueves y rápidamente as enganchado mi melena entre tus dedos entre, tiras de ella hacia atrás y mi cuello la sigue. Acercas tu boca a mi oído y me dices: “debes estarte callada, si no te voy a castigar”, no puedo más la presión me puede y dos lágrimas resbalan por mis mejillas. Me observas atentamente, pasas con dureza tu mano sobre mi cara y limpias mis lágrimas, no quiero que me veas llorar, no ahora. Asi que respiro hondo y me centro en mi respiración. Ahora me embistes con mucha más fuerza que antes, grito muy bajito y se convierten susurros, que, quedan ahogados con tus gemidos. Noto como se hincha tu polla dentro de mí, ralentizas el ritmo pero me embistes más fuertes y en un par de embestidas más te corres, te quedas un rato ahí. Sales y te colocas enfrente, me acaricias la cara, me das un beso y me susurras algo al oído, sonrío. Nos tumbamos y me rodeas con tu brazo, sabes que así me siento protegida, acaricias mi pelo y me dices:”ahora a descansar”, cierro los ojos y me abandono.

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