miércoles, 26 de diciembre de 2012

Fantasía en la Cabaña


Te monto en el coche con los ojos vendados y nos dirigimos a un bosque de encinares cerca de nuestra casa.
 Hay una pequeña cabaña a donde no llega la electricidad está separada del mundo por una angosta carretera sin asfaltar.
Es de piedra, mal tejada, pero muy confortable, dentro tan solo una gran chimenea de piedra. Hace frio mucho frio y está nevando. Esta anocheciendo, llegamos y paro el motor del coche acerco mi mano a tu pecho y siento el latido de tu corazón.
 La noche se vuelve cada vez más fría, salgo del coche y me dirijo a buscarte. Abro la puerta y te tiendo la mano, la coges y me acompañas.
 Dentro de la cabaña  la  chimenea ha caldeado el ambiente, horas antes me había acercado para prepararlo todo.
Entramos y te suelto, te quedas quieta, y veo como tu cuerpo tiembla lentamente mientras extiendo una manta en el suelo. Me acerco a ti por detrás y te abrazo por la cintura. Te beso en el cuello, lo muerdo. Mis manos suben y acarician tus  pechos, me entretengo con  tus pezones mientras mis labios buscan tu boca.  Ahora que estas tan excitada, paro un momento me doy la vuelta y me dirijo al  botiquín. Cojo una venda y ato tu muñeca a un extremo, luego la otra al otro extremo y paso la venda por la viga maestra la tenso. Uy!… ya estas atada con los brazos en el aire. Busco una vara y me acerco a ti, te beso en el cuello y te digo que vas a contar del 1  al 10 y si te equivocas vuelves a empezar. Zas! y sale de tu boca un aiii... uno, zas.... dos, zas....... a volver empezar. Zas.... zas.... 10. Cuando has terminado de contar te doy un leve beso en tus nalgas que han tomado el color de una fresa madura y te desato. Te echo en el suelo, el contacto del suelo con tu culo te molesta. Encamino mi boca tus pechos y beso tus pezones, los muerdo, tiro de ellos y los retuerzo, de este modo olvidaras el dolor de tus nalgas y  te centraras en otra cosa.
Paro por un momento levanto mi mirada y te observo, esta preciosa tan quieta y tan expuesta. Todo el esfuerzo puesto en ti está dando su recompensa, antes tus reacciones eran muy impulsivas y enseguida tus manos se lanzaban contra las mías para intentar detenerme y ahora estas ahí, quieta con tus brazos relajados a ambos lados de tu cuerpo. Sé que requiere un gran esfuerzo para ti y todo acto tiene su recompensa.
Me levanto y me dirijo hacia un rincón donde esta tarde al venir para encender la chimenea deje una champanera con una botella dentro, la cojo y me dirijo a ti. Me siento entre tus piernas y empiezo a verter el champan sobre tu sexo, pronto se mezcla con tu lubricante. Ansioso de deseo y muy excitado de ver aquella imagen me agacho, me acomodo y empiezo a chupártelo durante un buen rato sin parar, hasta dejarte a punto de correrte. Paro y te revuelves un poco, estas a punto de decir algo asique te mando callar y pongo mi mano sobre tu pecho en señal de que debes relajarte. No pierdo el contacto físico contigo en ningún momento. Te ordeno que te pongas a cuatro patas y así lo haces-Eres tan obediente…- Me coloco de tras de ti y acaricio tus nalgas un gemido escapa de tu boca, te agarro fuerte mente de las caderas y  te clavo mi polla, empiezas a gemir, te mueves y acto seguido te doy un azotes y un  grito sale de tu boca, lo tienes muy sensible, asique te quedas quieta y te dejas hacer        
-Eres perfecta…-Sigo embistiéndote fuertemente, cuando te entra hasta el fondo te duele y dejas escapar unos gritos muy leves entre tus labios, te pido que te calles no quiero escucharte, pero te es imposible mantenerte callada.
Llevas el pelo suelto, a si que, cojo tu pelo con mi mano y tiro del hacia atrás, tu cuello queda completamente en tensión y te susurro al oído –Debes de estarte callada, si no, te voy a castigar.- Y dos lagrimas se deslizan por tus mejillas, lo has hecho muy bien pero finalmente siempre te puede la presión, paso mi mano por tu cara y limpio tus lagrimas. Ahora puedes gritar cuanto quieras, recupero mi ritmo y te embisto fuertemente y muy rápido, tus gritos se quedan en un susurro y se entremezclan con mis gemidos. Mi erección se hincha dentro de ti y me corro. Sigo un rato más dentro de ti, salgo y busco tu cara, la cojo entre mis manos y te beso, la giro y te susurro algo al oído, sonríes, nos tumbamos y te rodeo con mi brazo –Ahora descansa-.

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