martes, 10 de marzo de 2015

CERCA, MUY CERCA

Es martes 24 de marzo y por fin ha llegado el día en que vamos a conocernos en persona. Después de tanto y tanto imaginar, al fin ha llegado.
 Son las 12 y apenas quedan tres horas para que llegues y poder tocarte y ver que eres 100% real, a veces pienso que solo eres parte de mi imaginación y... Vendita imaginación.
 Me meto en la cocina y tranquilamente preparo la comida para los que comeran aqui. Tu y yo comeremos fuera, estoy tan emocionada!. El tiempo pasa sin apenas darme cuenta cuando me giro para observar el reloj de la cocina ya son la una y cuarto. Retiro la comida del fuego, dejo la olla tapada y me dirigo a mi cuarto. Me paro ante la puerta de mi habitación y la observo con mis pensamientos dispersos en mil cosas, mi corazón late inquieto y mi cerebro esta que echa humo de lo rápido que esta funcionando. Al fin me centro un poquito, lo justo y entro en la habitación, abro el armario de par en par y lo miro como maldiciendolo por la ropa que ahi dentro de él, casi nunca me gusta lo que veo, asi soy yo.
Después de darle una cuantas vuelta al que ponerme saco una falda negra y un corsé negro-voy a ser la mujer de negro- pienso, y acto seguido sonrió tímidamente. Ahora abro el cajón de la ropa interior y saco un par de medias, son unas de mis favoritas. El conjunto interior ya lo tengo fuera pues es nuevo y ni si quiera lo había guardado. Una vez que lo tengo todo listo me dirijo a la ducha. Ya en el baño, me quito la ropa abro la ducha y espero unos segunditos a que el agua salga caliente. Me meto en la ducha y dejo que el agua corra delicadamente y suave por toda mi piel. Cojo el champú y masajeo suavemente mi cabeza, hacer esto es uno de los mayores placeres que ahi - ummm, esto si que relaja-. Una vez termino me aclaro y me aplico el acondicionador, si no, no habra quien dome esta melena, una vez aplicado cojo mi esponja la lleno bien de jabon y froto bien cada rincon de mi delicado y hermoso cuerpo. Una vez mas dejo que el agua resbale dichosa por mi piel, para salir y prepararme. Cuando estoy fuera de la ducha vuelvo a la habitación donde termino de secarme, me aplico bien de crema por todos lados y comienzo a vestirme.
 Primero la ropa interior, el liguero, los pantis, primero uno y luego el otro, los abrocho y sigo. Continuo con la falda y luego el corse. Me dirijo a la mesa y cojo mi estuche de maquillaje, un poco de sombra, rimel, delineador, un poco de colorete, algo suave y algo muy importante para una super mujer, el pintalabios rojo. Cuando acabo saco de una bolsita un collar, una pulsera y unos pendiente que habia comprado el dia anterior y me los pongo.
 Una vez lista compruebo que no me falte y que no olvido nada y salgo de casa. Abro el coche y dejo las cosas en el asiento de atras, me acoplo en el asiento, pongo mi cd favorito, relajo un poco estos nervios que me tienen loca y me encamino a mi destino. Conducir en Madrid es un autentico asco, la gente se olvida de los intermitentes, mirar los espejor... Pero por suerte en 20 minuto llego a mi destino. Aparco y tranquilamente entro en la estación, e llegado un poco pronto pero no soy capaz de mantenerme sentada y doy pequeños paseos de aquí para allí mientras la gente me mira - estoy arrebatadora- pienso mientras sonrió de medio lado. En apenas dos minutos el tren hara su entrada en la estación y tu yo estaremos mucho más cerca aún ¡ pero que nervios! Miro mis uñas... No nada de morderlas y sigo con mis paseos cada vez mas cortos y mas a prisa mientras sigo sumergida en mis pensamiento y...
 -¡oh! Perdón- digo. Mientras caminaba e chocado con alguien sin querer.
 -¿perdòn? ¿es todo lo que tienes que decir?-exclama mientras rie tontamente.
Alzo la vista y... Es el, me siento tan tonta, a si que, como me e quedado sin palabras, lo miro fijamente a los ojos y sonrio.
-Hola, dulce- dice, mientras me observa de arriba abajo sin perderse un solo detalle.
 -Hola...ladronzuelo-pronuncio dubitativamente, pues aùn no se su nombre y ahora ya mas animada pregunto sin apenas dudar-Bueno que¿Me vas a decir tu nombre?-
-No dulce aún no. Te lo diré cuando sea el momento- y derepente me beso como si no hubiese un mañana. Fue un beso lleno de pasión y fuerza. Porfin, ahi estaba mi hombre dominante al que tanto habia esperado.
Enfrascados en una agradable conversación sobre donde ir a comer, quien dormiria en que lado de la cama y cosas vanales no dirigimos al coche. Subimos y nos pusimos en marcha hacia el hotel, en el camino hubo silencios... Silencios que me ponian el bello de punta, sentirlo tan cerca, escuchar su respiración y sentir su fuerza en mi cuerpo que traspasaba a traves de su mano apollada en mi pierna, podia notar sus ansias. Llegamos y aparco el coche, coje su peña maleta donde lleva su equipaje y andamos hacia el hotel, por suerte e aparcado muy cerca a si que enseguida llegamos. Entramos, nos acercamos a la recepcion y lo deja todo arreglado. Subimos a la habitación, no esta nada mal es una habitación bastante mona, él deja sus cosas sobre la cama y empieza a ordenarlas, mientras espero ansiosa a que termine.
 -¿Sigues nerviosa, Dulce?-pregunta con ese tono de voz que... Uff, me vuelve loca.
-Si, un poco... Ya sabes que soy bastante timida-digo mientras mis mejillas se ruborizan y mi cuerpo esta a punto de entrar en combustión.
-A parte de tu timidez. ¿Por que mas estas nerviosa?
 ¡Queee! Enserio me pregunta por que estoy nerviosa. ¿Que pasa que no no lo sabe? Después de esperar tanto este momento, de tantas decepciones, de que quiere picharme un dedo para que firme con ¡mi sangre! Un contrato y aún me pregunta eso... -
-Pues... Esto... Yo... Es que el tema de lo de firmar el contrato con sangre me tiene algo alterada- digo, aunque, solo sea para salir del apuro y por no enumerar las mil cosas restantes.
-Dulce- pronuncia mi nombre, su nombre, el que él me puso, mientras yo me derrito-solo sera un momento, apenas te enteraras y ademas aqui estare yo por si me necesitas-dijo mientras me deshacia con su mirada.
 -Si...ya...- dije tan bajito que no estaba segura de si me habia escuchado.

Necesitaba cambiar de tema y relajar el ambientea si que le propuese ir a comer, pasear un rato y tomar algo antes de '' pasar a la acción''. La comida discurrio agradablemente en una divertida conversación y con su mania de sacarme los colores. El paseo estuvo entretnido entre carcajadas, proposiciones obscenas y algun que otro manoseo. A eso de las cinco entramos en un bar y pedimos unas cervezas-para amenizar el rato-.
 -¿Sabes que se acerca la hora verdad, dulce?¿Como te encuentras?-dijo mientras me observaba
 -Si...lo se. Bueno, yo... No consigo tranquilizarme y cuanto mas cerca esta más nerviosa me pongo- digo intentando titubear lo menos posible, esta ansiedad me mata.
-Tu tranquila, que estando conmigo no te va a pasar nada,nada bueno- dice mientras rie a carcajadas y yo pongo los ojos en blanco.
Llega la hora y nos marchamos al hotel, necesitamos un rato de intimidad. Al entrar por la puerta del hotel mi corazon empieza a latir desbocado, imaginando aquella escena en la que él pincha mi dedo y una gota de sangre brota del mismo y las mil cosas sobre las que tenemos que hablar... Uf me siento un poco desbordada. Lo miro, él me mira y su mirada me relaja aunque solo sea por un instante. Entramos a la habitación y veo que encima de una pequeña mesita ahi preparadas dos copias de lo que si mal no imagino es nuestro contrato.
 -Dulce, traeme esos papeles porfavor y... Abre el armario, en el primer cajón ahí una caja tráemela también- dice dictatorialmenete.
La persona relajada y amistosa de antes a desapareciodo, pero mi hombre dominante me encanta y hace que mi cuerpo arda. Sumisa y obediente hago caso sin rechistar, le acerco lo papeles y la cajita.
-Ven sientate, aqui a mi lado. Me sente y empezamos a comentar cada punto del contrato, a anilizarlo y ponerlo en común. Hablamos sobre mil cosas, palabras de seguridad, codigo de colores, limites... Estaba tan nerviosa... Una vez terminado y analizado todo minuciosamente, me miro desafiante y me pidio que me le acercase la cajita, la abrió y me miro y me ordeno que me quitase el collar que llevaba puesto y me dieses la vuelta. Lo que tenia entre su manos hacia ruido, me lo paso por el cuello y me lo abrocho-¡Era mi collar, mi collar de perra!- Estaba tan emociona.
-Anda ve y mirate al espejo- dijo con una enorme sonrisa.
Me acerque al espejo y me miré, estaba preciosa, radiente, me sentia la mejor perra del mundo. -Gracias, señor-dije sin dudar ni un segundo.
 -Dulce, quitate los abalorios, la falda y los zapatos-Dijo desnudandome con la mirada, sediento de mi. Y eso mismo hice deseaba complacer a mi amo ante todo, que todo saliese a la perfección lo ansiaba con todas mis fuerzas.
-Ven aqui, arrodillate y levanta los brazos. Juntalos. Se alejo por un momento y volvio, traia una cuerda en sus manos.
Se arrodillo enfrente de mi y se entretuvo en atarlos bien, mientras disfrutaba con mi cuerpo. Me ayudo a levantarme y me dijo:
-Tumbate encima de esa mesa boca arriba y No te muevas- Ummm me encanta este lado tan salvaje que tiene la verdad es que saca mi lado mas sumiso.
Se dio la vuelta rebusco algo en su bolsa y enseguida volvio. Traia en su mano unas velas y un mechero-Umm, cera caliente- Que travieso que es, lo adoro. Encendio las velas espero unos segundos y empezo a derramar la cera sobre mi cuerpo ardiente. Mientras la derramaba jugaba con la altura, mas cerca mas calor-ufff, eso es dicificil de aguantar- y de repente... Mas lejos un descanso por segundo, que deliciosa tortura. Despues de juguetear un rato con las velas y llenarme de cerar TODO el cuerpo, se acerco delicadamente a mí y me desato las manos, masajeo dulcemente mis marcas y me beso salvajemente.
-Dulce tumbate en la cama boca arriba pegada al borde- Ordenó contundentemente.
 -Si,señor-me dirigi a la cama y me tumbe. Acto seguido el se acerco a mi con una mordaza en una mano y una fusta en la otra-¡Dios mio, creo que voy a volverme loca!-.
 -Abre la boca, Dulce- Abrí la boca y me coloco la mordaza.-Ahora voy a quitar toda esta cera que no deja ver tu hermoso cuerpo.
 Cogio su fusta y comenzo a azotar todo mi cuerpo, primero despacio tanteando y observando mi reacción y poco a poco fue subiendo la intensidad. Cuando lo creyo conveniente me ordeno que me diese la vuelta para realizar la misma operación, se entretuvo... Sobre todo con mi culo el cual quedo bastante rojo.
-Dulce, ponte a cuatro patas-dijo ardiente en deseo y dejando a la vista lo que hiba a hacer... Me puse a cuatro patas el subio a la cama y se pueso detras de mi y sin previo aviso... Me envistio, enredo mi pelo en su mano y segui con sus envestidas salvajes hasta llegar al climax. Se bajo de la cama y me miro a los ojos.
 -Me encanta ver la cara de puta satisfecha que tienes, Dulce- dijo con cierto rintintin al pronunciar mi nombre. Me acaricio la cara, me quito la mordaza y dio por finalizada la sesión, pero solo de momento. Nos sentamos en la cama y charlamos sobre como habia ido la sesion, sentimientos y demás cosas.
 -Dulce, tu y yo aún tenemos algo pendiento no?- dijo observando los movimientos de mi cuerpo mientras el pronunciaba aquellas palabras.
-Si...si, señor-dije entre temerosa y deseosa de que llegase aquel momento.
-Ven, sientate en esa silla y dame tu mano. Me sente en la silla y le tendi mi mano con la palma extendida hacia arriba, él la cogio suavemente y con un alfiler pincho mi dedo indice. Di un pequeño respingo y el me dio un pequeño beso, dirigio mi dedo la papel y lo impregno con mi sangre. -Ya era suya, suya para siempre-.
 -Ya eres mia... Mia para siempre

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